ENCUENTRO DE VOLUNTARIOS CON D. JAVIER PRADES

Rector de la Universidad San Dámaso.

Quiero primero, agradecer la invitación que me han hecho a estar aquí hoy con vosotros. Rememorando cuantas veces he estado en este salón, este recinto ha sido ocasión de encuentros muy distintos y no recuerdo haber venido a esta sala y haber perdido el tiempo, hoy tampoco. No sé que habrá aquí pero no se pierde el tiempo cuando uno viene. No puede ser solo el envoltorio, sino por lo que se vive aquí y eso es lo que escuchando a cada uno se comprende mejor. Tommaso decía que un amigo es uno que te ayuda a mirar y yo os puedo solo decir lo que he visto, lo que veo; es muy importante el mirar, el ver en el camino común.

¿Qué veo? Lo primero es que vosotros respondéis a las necesidades de las personas y este es el primer contacto con la realidad que tenemos hoy en España, con los inmigrantes y con los del barrio, hay muchas necesidades. Estamos viviendo años muy difíciles pero siempre hemos hablado de estas cosas, ahora el momento es más grave y llamativo pero necesidades y sufrimientos y dolores de la gente los hemos visto siempre. El punto de partida es el encuentro con otros: en el ayuntamiento, el café de inmigrantes, en las casas, en los supermercados, en los talleres… este es un camino privilegiado en este momento de la sociedad porque también la gente que insulta a la iglesia viene, es una sabiduría extraña, pero el que tiene que comer o el que necesita que alguien le mire a la cara, distingue quien le acoge y quién no. La necesidad es hoy un camino privilegiado porque es donde emerge lo humano.

Ese es el espectáculo al que Dios nos convoca, el espectáculo del ser humano, del ser humano maleducado y deshecho, o el ser humano de una religión diferente… Todas las diferencias que normalmente establecen una barrera. El Señor os ha hecho privilegiados por formar parte de esta comunidad parroquial y porque participáis de esto, esto que os permite una cosa fundamental, aprender a mirar a las personas y esto no es fácil, es una pesadez, nos cuesta a todos. Uno podría dejarlo pasar. El “sentirse enganchado” es como una comprobación de cómo estamos hechos, hay algo en nosotros que reconoce lo humano, esto es interesante porque todos somos igual de instintivos, de perezosos que otros y sin embargo tenemos una experiencia: que nos hemos enganchado. Pensar qué significa esto para vosotros. Siendo un ser humano cuando reconozco al otro como ser humano, tiendo a unirme, al otro como ser humano no como “un inmigrante, un extranjero, un bebedor, un chillón, un sinvergüenza….” no me uno porque prevalece la diferencia como barrera, esto es decisivo para nuestra vida.

Son dos formas de vivir, la mirada que Jesús trae al mundo es la mirada de lo humano y el camino que hacemos aquí, es que a través de la cercanía de Jesús, de la vida de la iglesia, nosotros aprendamos la mirada de lo humano. Eso no se paga con dinero. Estáis haciendo un servicio admirable, ayudando a las personas en sus necesidades, pero lo que está sucediendo es que vosotros os estáis convirtiendo en seres humanos, y necesitamos estas personas, personas que acogen, que acompañan, que reparten, que recogen… Esto es una contribución a la paz social, si en Fuenlabrada tuviéramos 100 sitios como este el horizonte humano y social sería diferente. Y gracias a Dios aquí está naciendo un tipo de humanidad, una forma de mirar a la sociedad que es una esperanza para los demás porque es una esperanza para nosotros. Luego podemos escribir libros llenos de ideas, pero lo fundamental es que suceda realmente, que se vea.

¿Cómo se educa lo humano? Estando en la realidad, con un criterio, con un acompañamiento, porque en la realidad está todo el mundo, pero la realidad hace polvo a mucho a gente, sino no abría drogadictos, no habría alcohólicos, mujeres maltratadas…. Para que la vida vivida realmente construya en vez de destruir, porque la vida puede construir o destruir, gente destruida porque vive, gente a la que vivir la ha destruido, pero también gente a la que vivir la construye, y esto no es automático, hay que aprenderlo porque sino todo el mundo lo haría bien, pero no es así, hay gente que se estrella, nosotros mismos nos hemos podido estrellar en la vida.

¿Qué nos ha permitido no estrellarnos o volver a empezar si nos hemos estrellado? Estar en la realidad, estar en la vida con un punto verdadero del que aprender. Este estar juntos, este remitir a las personas, este es el primer paso para aprender este criterio. La escuela de caridad, que habéis comentado, un lugar en el que podemos volver a aprender después de las fatigas. Si un sitio está vivo, en ese lugar otros van incorporándose y eso te hace comprender que es una experiencia real, una experiencia nueva.

¿Qué puede suceder con estas iniciativas? No lo sabemos, pero sabemos que aquí sucederán cosas grandes si vosotros hacéis un camino, si viviendo las necesidades de los hombres seguís a otros de los que aprender, seguís en un lugar donde uno viene educado a mirar sus torpezas sin miedo. Son tiempos muy duros, pero otros tiempos de la historia también han sido duros, y el Señor siempre ha construido y sois testigos de que el Señor en medio de vosotros construye.