ENCUENTRO MADRID 2016

Encuentros en el encuentro

“Gracias por esta muestra de misericordia”.

“Una casa para recobrar siempre el significado bello y grande de la vida, para sostener la esperanza del mundo”.

“Muchas gracias por la labor tan humana que hacéis”

“A esta casa, que el Señor me ha dado la gracia de ver nacer, le doy las gracias por ayudarme a vivir cada día”.

Tarde del lunes. Nos encontramos en el “encuentro de la casa”, una reunión semanal en la Casa de Acogida para Hombres sin Hogar, que celebramos todas las semanas. Es uno de los puntos básicos de nuestro modo de intervención. En estas reuniones se analiza lo que ha sucedido, se exponen problemas, se liman asperezas y se reorganiza la vida para que todo transcurra en un ambiente de familia.

Ayer termino Encuentro Madrid 2016, y nos resultaba obligado dedicar la sesión a juzgar lo que hemos vivido juntos en tres días de una intensidad desbordante. He comenzado leyendo las dedicatorias que han querido regalarnos en el libro de firmas de la casa, los amigos que han pasado por el stand de La Casa de San Antonio.

De los voluntarios habían brotado cantidad de ideas para definir qué ofrecer, qué cosas podíamos vender para hacer atractiva la visita y poder recaudar un dinero tan necesario para el sostenimiento de las casas, pero no, hemos decidido que fueran ellos lo que se ofrecía al espectador. Que estuvieran allí, sin más armas que su propia historia y con la débil ayuda de unas pocas fotografías, para mostrar al visitante lo que son y lo que viven. Ahora todos sonríen. El miedo inicial, cuando les propusimos el modo de sostener el stand, ha sido sustituido por una sonrisa amplia, de oreja a oreja. Las reservas del comienzo han volado por los aires y todos coinciden en un deseo de volver a empezar, de hacerlo de nuevo.

“Desde lo más hondo de mi corazón, agradezco vuestra sencilla y tenaz tarea ¡Ánimo!”

“Gracias por vuestra presencia aquí. Sois un bien para nosotros”.

“Gracias por mostrar al mundo un testimonio de gratuidad como este.

Interrumpen continuamente mi lectura, Julio, Alí, Emeterio, Juan… Todos quieren apuntar algún detalle, contar su conversación con alguna de las personas que han conocido, rememorar aquello que les ha conmovido.

“Es importante que en esta sociedad existan sitios y personas que permitan que las personas se encuentren y vivan dignamente. Gracias por vuestro trabajo, por vuestra presencia y por decir “SI” a lo que se os propone.”

“ADMIRABLE!!! ESTA GENTE ES DE OTRA PASTA” En este punto, a Julio se le entrecorta la voz por la emoción y solo es capaz de balbucear, con su inconfundible sabor cubano, un tímido: “Hermano, ¿pero nosotros qué somos? Si no somos nada”.

Pues sí, amigo, “Sois el testimonio de que para Dios no hay nada imposible”, “Sois una flor en medio de este mundo tan necesitado” como dicen otras de las dedicatorias. La reunión avanza y todo se ha disparado, las anécdotas se suceden, los recuerdos se entrecruzan respondiendo unos a otros en una suerte de mercadeo para ver quién recuerda más rostros, para mostrar quién disfrutó más. De vez en cuando tengo que reclamar su atención para continuar con la lectura de las dedicatorias.

“Mirándoos puedo decir que la Casa de San Antonio es mi casa, porque sois Iglesia”.

Para los hombres de La Casa de San Antonio, la participación en esta edición de Encuentro Madrid, ha sido oportunidad para un Gran Encuentro que ninguno de ellos podrá olvidar jamás. Y para los voluntarios que los acompañamos la oportunidad de “Un Nuevo Inicio”, conscientes de que somos parte de una gran familia.

“Un lugar lleno de humanidad. Un abrazo”